sábado, 5 de mayo de 2012

LA EDAD DE LOS ORÍGENES

0. PROLOGO DEL CRONISTA


Estas son las crónicas de aigam, la historia de este mundo de cuya memoria yo, Onaicna, soy el guardían. Se que mi labor no será perfecta, y ojalá mi pobre capacidad de expresión no quite magia y belleza a hechos que son mágicos y maravillosos.


Los nombres de Aigam, no son simples nombres, cada uno quiere ser una definición de la esencia del ser que designa. Estos nombres están escritos en el idioma sagrado, el aiorgamnes, el primer idioma de todos los aigamnianos, pues quiso el creador de mundos que un solo idioma uniera a todos los habitantes de Aigam.


I. EL ORIGEN


Cuando el creador de sistemas planetarios supo que ya solo quedaba la energía suficiente para un último acto de creación, decidió hacer lo mismo que su padre, el padre de su padre, y cada uno de sus antecesores: creó un sistema planetario completamente vacío y le dio aliento de vida y capacidad de crear. Así nació el creador de mundos.


Su primer anhelo fue, como el de todo dios niño, crear un mundo perfecto: observó los mundos creados por su padre y demás antecesores hasta que se sintió listo para hacerlo.


En primer lugar eligió, como escenario de su creación, al primer mundo del sistema estelar de Aisatnaf, sistema de los primeros mundos creados para la finalidad de la sabiduría, es decir el amor.


En segundo lugar le puso un nombre a este primer mundo, lo llamó Aigam, que significa mundo mágico.


Luego dio vida al agua, el fuego, la tierra, el aire, la realidad y los sueños. Los llamó los primigenios, que significa: soplo y alimento antes del origen. Ellos serían la materia prima de la creación.


Después mezcló en partes iguales los elementos primigenios para crear unos seres sin desequilibrios, sin vacíos, a los que nada hiciera falta y por lo tanto fueran perfectos, así creó a los angarmain que significa sin ningún vacío.


Pero aunque había insuflado en ellos el aliento de la vida, los angarmain permanecieron estáticos. Muchos siglos pasaron mientras el creador de mundos y los primigenios esperaban, hasta que el creador de mundos comprendió que lo contrario al amor es la indiferencia: quien todo lo posee nada ama, quien nada ama no tiene razones para existir, quien no tiene razones no existe aunque sea.


El aliento de vida esperaba al interior de los angarmain que surgiera un vacío en el cual pudiera habitar, pero ellos estaban completos, y el creador de mundos, dios pero también niño, buscó los brazos de su padre y una vez refugiado en ellos comenzó a llorar.


II. LOS ISGUR


Cuando el creador de mundos sintió agotado su llanto regresó a Aigam y allí reunió a los primigenios, fue entonces que descubrió en sus miradas que algo ocultaban.


- ¿Qué ocurre?

- Gran creador, no ponemos en duda tu sabiduría, pero cada uno de nosotros ha preguntado a su corazón cómo deberían ser los primeros habitantes del primer mundo por ti creado, y cada uno de nosotros ha hallado una respuesta diferente. Los angarmain tienen vida pero nada desean, ¡mezclar nuestras esencias es anularlas!, por eso te pedimos consideres la posibilidad de insuflar soplo de vida a los hijos de nuestros sueños.


Y cada primigenio enseñó al creador de mundos un pequeño ser, y cada uno de aquellos seres era una pequeña réplica del primigenio que le había ideado: pequeña, no sólo en tamaño sino también en poder, pues sólo el creador de mundos puede idear seres tan poderosos como los primigenios.


- Se llamaran isgur, que quiere decir hijo de los elementos – dijo el creador de mundos antes de insuflar en ellos el soplo de vida y fue tan sólo sentirlo para que los isgur abrieran sus ojos a la existencia.


Y el creador de mundos se sintió feliz de ver sus ojos abiertos y entonces les dio un nombre y un destino.


III. DADILAER


- Te llamarás Dadilaer que quiere decir Primer guerrero que conoce completamente el sueño verdadero.


Tu característica más representativa será la capacidad de discernir entre lo falso y lo verdadero, así como el comprender que la falsedad y la verdad nunca serán inamovibles, por lo que pueden transmutar fácilmente la una en la otra, pero eso no niega la existencia de algunas pocas verdades absolutas.


Amarás a los soñadores y a la verdad por encima de cualquier otro amor. Nada te importan los orígenes de quien sueña, sólo la forma en que proceda dentro del mundo de los sueños.


Habitarás en los sueños mismos, pero eres más que un sueño. Existen dos clases de sueños. Los quiméricos son sólo juegos de la mente del soñador, los verdaderos no son producto de la mente de quien sueña sino la visión de mundos lejanos. De ambos podrás ser el habitante cuando así lo necesites.


Tendrás el don de dividirte cuantas veces sea necesario para que quien pida con respeto y en verdad desee tu guía pueda contar con ella, y para así poder estar presente observando y ayudando a todos los soñadores, pero sólo ese dividirte será tu descendencia. Podrás adoptar en tu corazón a cualquier ser de Aigam y llamarlo hijo, pero jamás verás tu simiente, ni tu ni Aorñosda, tu eterna compañera -.


Podrás manipular los sueños a tu antojo, habilidad que compartirás con Aorñosda, pero tu forma en los sueños será siempre la misma, pues así haces homenaje a esas verdades que nunca cambian, por la misma razón será imposible que un sueño quimérico utilice tu forma.


Podrás enseñar a otros a manipular los sueños, pero nadie podrá llegar a igualarte a ti y a tu compañera en estas habilidades.


Estos dones te permitirán ser el guardián del conocimiento: realidad y sueño verdadero no son más que una misma cosa.


Un mundo muere si nadie le sueña. Los soñadores no sólo observan, alimentan con la energía de su corazón el mundo soñado.


Tendrás el poder de comprender y la misión de observar, deberás guiar a los soñadores de otros mundos para que no pierdan el camino hacía nuestro mundo y su energía nos alimente para siempre.


Pero los habitantes de Aigam también necesitaran de tu guía: sueños falsos y verdaderos pueden mezclarse, quien a ti acuda podrá discernir entre uno y otro e incluso separar las visiones cuando el alma perciba a la vez varios mundos distantes.


Los que te sigan ha menudo serán tildados de locos, de santos, de videntes. palabras vacías para designar aquello que no se comprende.


Eso dijo en la edad de los orígenes el creador de mundos a Dadilaer, primer y único isgur de la realidad.


IV. AORÑOSDA


- Te llamarás Aorñosda que significa Primera palabra del oculto conocimiento. El oculto conocimiento es el que obtienen los soñadores en sus visiones de los mundos distantes, es el conocimiento nacido del sueño verdadero del cual uno es soñador, no habitante. Tendrás el poder de comprender este conocimiento, al ser la primera palabra nada te estará vedado.


Tu característica más representativa será la capacidad de manipular la mente de cualquier soñador. Ningún pensamiento o recuerdo te podrá ser vedado, y podrás borrar, modificar y crear recuerdos a tu antojo. Solo la mente de Dadilaer estará a salvo de tu poder.


El amor a los soñadores será la guía de tus acciones y por ende el único límite a tu poder de manipulación de las mentes. Por eso nunca lo usarás para dañar por dañar, por venganza o motivada por un pensamiento mezquino. Nada te importan los orígenes de quien sueña, pero si su forma de proceder en los viajes oníricos que realice.


Dadilaer será tu compañero, compartirás con él la morada de los sueños, e igual que él serás más que un sueño y tendrás el don de dividirte cuantas veces sea necesario, para que así puedas visitar todos los mundos que desees y guiar a cuanto viajero lo necesiite. Pero sólo ese dividirte será tu descendencia, podrás adoptar en tu corazón a cualquier ser de Aigam y llamarlo hijo, mas jamás verás tu simiente, ni tú, ni Dadilaer tu eterno compañero-.


Podrás, igual que Dadilaer, manipular los sueños a tu antojo, y al contrario que él, gustaras de cambiar tu forma en los sueños, don que te ayudara a pasar desapercibida en los otros mundos y ante los soñadores no aigamnianos, por diferente que sea su aspecto. Pero ante Dadilaer, y aquellos a quienes él enseñe el don de la visión verdadera, todo camuflaje y disfraz será inútil.


Podrás enseñar a otros a manipular los sueños, pero nadie podrá llegar a igualarte a ti y a Dadilaer en estas habilidades. Gracias a ellos podrás guiar a todos los viajeros, aigamnianos o no, cuando sea otro y no Aigam el mundo contemplado. Mas cuando el viajero sea un aigamniano tendrás además la misión de decidir si silencias o no la memoria de los conocimientos obtenidos a través de sus visiones, pues cada saber tiene su momento y si llega antes o después será motivo de dolor ¡Qué esto jamás suceda es la principal razón de tu existencia!


Eso dijo en la edad de los orígenes el creador de mundos a Aorñosda, primera y única isgur de los sueños.


V. ARREIT


- Te llamarás Arreit que quiere decir primer soplo de un corazón que fecunda, pues eres soplo de un corazón creador y llenarás Aigam con los seres surgidos de tus sueños y tu creatividad.


Tu característica más representativa será el amor, por eso cuidarás con ternura a cada uno de los habitantes de Aigam, pero también podrás llegar a sentir la furia, quien ama también odia, lo contrario al amor es la indiferencia.


En primer lugar tu y tus descendientes amarán intensamente lo que directamente de la tierra se nutre.


En segundo lugar amarás a los seres vivos que adapten sus necesidades al entorno natural, en especial aquellos que hagan de plantas y árboles su hogar, estos venerarán tu nombre.


En tercer lugar amarás a los seres vivos que adaptan el entorno natural a sus necesidades. Les amarás con un amor tibio y condicionado, de sus actos dependerá si este amor crece, se convierte en apatía o, pobre de ellos si esto sucede, en odio.


Tu esencia habitará todo lugar de la corteza planetaria de Aigam, serás el sostén de la vida, el agua no puede fluir sin cauce, aún el océano más profundo tiene fondo.


Tendrás una capacidad de fecundar mayor a la de cualquier isgur primario. Pero tu procrear tendrá un límite, solo podrás prodigar una parte de tu energía, pues siempre habrás de ser la más poderosa de tu linaje.


Podrás fecundar desde tu espíritu, simplemente dividiéndolo. Los seres que así crees conservarán esa capacidad, y cuando estos seres mueran y su cuerpo se una de nuevo a la tierra te convertirás en el poseedor de sus recuerdos, pero sólo entonces, en el tiempo que transcurra entre el primer y último palpitar de su corazón el ser por ti imaginado tendrá deseos, sueños, anhelos y voluntad propia, pero pese a las diferencias un lazo de amor te unirá con tus descendientes, así que quiéranlo o no siempre serás su protectora y guardiana.


El género de los descendientes de tu espíritu dependerá de que esencia, la masculina o la femenina, predomina en el trozo de tu espíritu que les conforma. Podrán tus descendientes, fuera de dividirse, mezclarse entre sí o con los descendientes de espíritu de otros isgur, siempre y cuando sean de diferente género. Mezclar las esencias no es anularlas como piensan los primigenios, aunque en verdad no aceptan fácilmente las esencias ser mezcladas, en vez de unirse, luchan la una contra la otra, intentando quedar sólo una de ellas, al final, y sólo si las dos esencias sobreviven a la batalla, una nueva vida será posible y surgirá un Ul isgur, que quiere decir: hijo de elementos mezclados, el cual no será la suma de todas las características de los seres que unieron sus esencias, sino de aquellas que sobrevivieron a la lucha.


Podrán además, los hijos de tu espíritu, procrear de igual manera con los seres que no desciendan de los demás isgur, sino que sean fruto directo de mis manos; En este caso las esencias se mezclarán sin luchar y las diferencias de especie no serán barrera, pues el amor a todos cobija.

Cuando vuelva a ti un descendiente que haya usado su esencia para procrear no recobrarás la esencia que haya utilizado para poder concebir, pues le pertenece al ser, Ul isgur o híbrido, producto de dicha unión, pero si regresará a ti cuando ese ser perezca, pues, todo vuelve a la tierra que le dio origen.


Otro don que tendrás, y que podrán tener sólo los que sean hijos directos de tu espíritu, es utilizar el barro para dar forma a los seres de tus sueños y luego darles a esas figuras soplo de vida, Los seres así formados podrán aparearse con cualquier ser que no sea de su mismo género, siempre y cuando no tenga dentro de sí la esencia de otro isgur.


Si lo deseas podrás procrear mezclando tu esencia, pero no será fácil hallar un ser cuya esencia resista una lucha contra la tuya, y si la otra esencia perece ningún ser surgirá a la vida, tu única opción será plasmar en barro un ser semejante al que soñabas saldría de la unión.


Podrás dar forma a la tierra no modelada y habitarla con tu esencia cuando así lo necesites, en este caso no surgirá un nuevo ser, será tu esencia habitando una manifestación de la tierra, pero sólo harás uso de este don cuando sientas que no hay otra opción o la furia enturbie tus sentidos y pierdas el control, pues no es de tu naturaleza adaptar el entorno natural a tus necesidades, eso es ir en contra de tus principios.


No eres la única creación del espíritu primigenio de la tierra, pero si su única hija, por eso las manifestaciones de la tierra buscarán siempre cumplir tus deseos, pero no tendrán hacia ti una obediencia ciega e ilimitada, será el amor lo que les empuje a acatar tus deseos, cual si fueran mandatos, y será el amor quien les detenga cuando piensen que tus deseos podrían hacerte daño en vez de favorecerte, en ese caso expondrán el porque de sus temores. Jamás será el interés propio la razón que los detenga, pues a nadie, incluyéndose a si mismas, podrán amar las manifestaciones de la tierra más que a ti.


No podrán tus descendientes inspirar el amor en tal magnitud, como tampoco podrán amar de la manera que tu lo haces, pero el hecho de que exista un límite no implica que un sentimiento no pueda ser intenso, en tus descendientes será el amor, como lo es en ti, su característica más representativa, por la misma razón también podrán odiar intensamente.


Temerás y amarás al fuego, sabes que sin él los seres a los cuales la tierra nutre morirían, por eso es necesario, pero también conoces su poder destructor, su capacidad de convertir en cenizas la vida y los sueños.


Temerás y amarás al aire, sabes que sin el no sería posible respirar, por eso es necesario, pero también conoces su poder destructor, su capacidad de convertir en hojarasca la vida y los sueños.


Temerás y amarás al agua, sabes que sin ella la vida no podría fluir y se secaría hasta hacerse inexistente, por eso es necesaria, pero también conoces su poder destructor, su capacidad de ahogar sueños, vida y esperanza.


Y este amar y temer las manifestaciones del agua, el fuego y el aire, no por ti sino por la forma en que afectan a los seres vivientes, te llevará a ser el guardián del equilibrio, el encargado de poner límites a los actos de los primeros hijos de los elementos y sus descendientes, excepto cuando habiten el mundo de los sueños. Si tu mensaje es escuchado la vida seguirá floreciendo, pero si se te ignora, la vida empezará a marchitarse, muchos seres podrían desaparecer e incluso Aigam podría llegar a morir.


Tú y tus descendientes amarán el crear con sus propias manos seres tangibles, y no sólo ideas y vientos como los poetas.


Eso dijo en la edad de los orígenes el creador de mundos a Arreit, primera isgur del linaje de la tierra.


VI. ERIA


- Te llamarás Eria que quiere decir primer soplo del sueño verdadero, pues eres el primer soplo de la realidad en la cual Aigam reside.


Tu característica más representativa será tu fría lucidez, no serás incapaz de amar, pero lo harás siempre desde la razón, y tu amor será tan inconstante como lo es el viento, y su intensidad podrá ser como la de la brisa o el más poderoso huracán.


En primer lugar tu y tus descendientes amarán intensamente los seres aéreos.


En segundo lugar amarás a los seres vivos que adapten el entorno a sus necesidades, pues ellos gustan más razonar que sentir, además te gusta avivar el fuego y te agradan los seres que en vez de temerle buscan dominarlo.


En tercer lugar amarás a los seres vivos que adaptan sus necesidades al entorno natural. Les amarás con un amor tibio y condicionado, de sus actos dependerá si este amor crece, se convierte en apatía o, pobre de ellos si esto sucede, en odio.


Para que mores en ella crearé una luna flotante la cual será llamada Anulonteiv, que quiere decir Luna del gran espíritu de la inspiración. Serás la encargada de dirigir el rumbo de tu luna. Si la abandonas, en ese mismo instante tú y ella comenzarán a marchitarse, y morirán si le das tiempo a los soles de volver al lugar en que estaban cuando comenzó la separación. Por eso has de viajar más con sus alas que con las tuyas, aunque tú y tus descendientes no sólo posean sino que amen intensamente el don de volar.


Tu espíritu podrá dividirse para procrear, pero esa capacidad tendrá un límite, solo podrás prodigar una parte de tu energía, pues siempre habrás de ser el más poderoso de tu linaje.


Los hijos de tu espíritu empezarán y acabarán en ti su existencia. No podrán los hijos de tu espíritu procrear sólo desde el espíritu, no tienen ese don. Sólo después de su final volverá a pertenecerte aquello que prestaste, serás entonces el dueño de los recuerdos de aquel que en ti nació y en ti murió, pero sólo entonces. Antes de su muerte, después de su origen en nada te pertenecerá aunque de ti haya surgido. Diferentes serán su forma y la tuya, su nombre y el tuyo, sus sueños y los tuyos, su voluntad y la tuya, aunque no todo será diferencia.


Tendrán los hijos de tu espíritu una esencia masculina o femenina, dependiendo de que esencia, la masculina o la femenina, tenga más fuerza, en la parte de tu espíritu que le conforme. Podrán los hijos de tu espíritu procrear entre sí y con los descendientes de espíritu de otros isgur, siempre y cuando sean de diferente género, pero para procrear con un isgur que no pertenezca al linaje del viento deberán las esencias, no sólo ser ser de diferentes géneros, sino luchar entre ellas y sobrevivir, el Ul isgur que surja tendrá las características del resultado de la lucha.


Cuando vuelva a ti un descendiente que haya usado su esencia para procrear, no recobrarás la esencia que haya utilizado para poder concebir, pues le pertenece al Ul isgur, producto de dicha unión, pero podrá volver a ti cuando dicho descendiente perezca.


Si lo deseas podrás procrear mezclando tu esencia, pero no será fácil hallar un ser cuya esencia resista una lucha contra la tuya, si la otra esencia perece no surgirá un Ul isgur, pero si un ser nuevo, hijo de tu espíritu.


Podrás dar forma al aire y habitarlo con tu esencia cuando así lo necesites, en este caso no surgirá un nuevo ser, será tu esencia habitando una manifestación del aire. Este será uno de tus dones preferidos, es de tu naturaleza adaptar el entorno natural a tus necesidades, primero la ciencia y el saber, la naturaleza modificada igual sigue siendo naturaleza.


¡No eres la única creación del ser primigenio que te ha soñado, pero sí su único hijo. Por eso tendrás el don de manejar el aire a tu voluntad, esté o no mezclada su esencia. Los vientos te obedecerán e igual harán los sonidos, ya que son solamente vibraciones del aire. ¡Pobre de quien desencadene tu furia y necesite del aire para respirar!


Sólo tú tendrás el completo dominio del aire, este poder puede ser dividido más no duplicado, el dominio que le des a uno de los hijos de tu espíritu, a ti mismo te lo habrás quitado hasta el momento en que él perezca.


Pero, sólo en calidad de préstamo le pertenecerá, podrá usarlo mas no disponer de él. Por esto no podrán los hijos de tú espíritu transmitir a sus hijos poder alguno sobre el aire y sus múltiples manifestaciones. No obstante ellos, aunque mezclados, serán descendientes del único hijo del aire primigenio, y las manifestaciones del aire tenderán a amarles. No es lo mismo ser amigo que señor, aún así ¡Pobre de aquel que dañe a un ser a quien el aire ame y necesite del aire para respirar!

Amarás al fuego sabio, pues es el espíritu que nutre las ciencias, Eosgufna y tú comparten el amor por el conocimiento. Amarás al fuego guerrero, porque la guerra ha menudo trae un desarrollo tecnológico, por eso lo alentarás a crecer y devorar, sólo buscarás ahogar su existencia cuando amenace a aquellos que ocupan el primer y segundo lugar en tu corazón. Por eso tú y el fuego serán grandes aliados y si prosperan sus ambiciones crecerán los desiertos y las ciudades de metal, donde el conocimiento tecnológico florece.


La tierra, y tú no serán siempre los mejores amigos, nutre los árboles en los cuales hacen nido muchos seres aéreos, pero a veces es intolerante con aquellos que buscan adaptar el entorno. Su romanticismo y deseo por conservar el entorno natural te parecerá casi siempre ridículo y ha menudo lucharan el uno contra el otro. Por las mismas razones lucharas contra el fuego niño, pues él siempre estará apoyando a Arreit.


Con el agua tendrás una relación semejante, sabes que sin ella la vida no podría fluir y los seres que amas morirían, pero comparte en cierta medida el amor por la tierra, y en su corazón están en último lugar los seres que buscan dominar al fuego, a los que tu amas y admiras. En ocasiones tendrás que luchar contra ella.


Tú y tus descendientes amarán, por ser manifestaciones del aire, el canto y las palabras así como la unión de ellos: la poesía-.


Eso dijo en la edad de los orígenes el creador de mundos a Eria, primer isgur del linaje del viento.


VII. GUSARA


- Te llamarás Gusara que quiere decir vida primigenia que fluye, pues tu esencia fluirá en todo Aigam y serás siempre afluente y ha menudo también el sostén de la vida.


Tu característica más representativa será tu capacidad de cambio, tu mutar y transformar de forma, estado y sentir, sin por eso perder tu esencia.


Amarás sólidamente a los seres acuáticos, por eso no permitirás que te abandonen, no sólo te habitarán, serás el fluido a través del cual obtengan el aliento vital y cobijarás su cuerpo cuando este aliento les haya abandonado.


Amarás líquidamente a los seres no acuáticos que teman al fuego y no busquen dominar su espíritu, por eso los protegerás más no los poseerás, serás afluente de su vida, mas no su sostén, y morirán si enfrentan tu furia.


Amarás en forma gaseosa a los seres no acuáticos que no teman y dominen al fuego, los protegerás, pues de toda vida eres afluente, aunque no siempre seas su sostén, pero ha menudo los abandonarás y tu ausencia dará luz a la sed y al desierto, y la sed y el desierto enseñarán a aquellos seres a amarte y respetarte, comprenderán que el agua es la vida que fluye.


Cielo, mundo e inframundo serán por ti habitados, múltiples son tus formas, múltiple será tu hábitat.


Tu espíritu podrá procrear, pero esa capacidad tendrá un límite, solo podrás prodigar una parte de tu energía, pues siempre habrás de ser la más poderosa de tu linaje. Los hijos de tu espíritu jamás a ti regresarán, conocerás su origen, no su final, aunque la energía en ellos depositada regresé a ti cuando perezcan, igual les pasará a ellos, podrán procrear en espíritu con los mismos límites. Si desean podrán compartir contigo y entre ellos recuerdos, sentires y pensamientos, pero jamás fusionarse.


Tendrán los hijos de tu espíritu una esencia masculina o femenina, dependiendo de que esencia, la masculina o la femenina, tenga más fuerza, en la parte de tu espíritu que le conforme. Podrán los hijos de tu espíritu procrear entre sí y con los descendientes de espíritu de otros isgur, siempre y cuando sean de diferente género, pero para procrear con un isgur que no pertenezca al linaje del agua deberán las esencias, no sólo ser ser de diferentes géneros, sino luchar entre ellas y sobrevivir, el Ul isgur que surja tendrá las características del resultado de la lucha. Pero, si la esencia pertenece al linaje del fuego no habrá lucha sino unión, y el Ul isgur que surja tendrá dos almas, dos mentes, dos formas de sentir y un solo cuerpo.


Si lo deseas podrás procrear mezclando tu esencia, pero no será fácil hallar un ser cuya esencia resista una lucha contra la tuya, si la otra esencia perece no surgirá un Ul isgur, pero si un ser nuevo, hijo de tu espíritu.


Podrás dar forma al agua y habitarla con tu esencia cuando así lo necesites, en este caso no surgirá un nuevo ser, será tu esencia habitando una manifestación del aire, este será uno de tus dones preferidos, pues transformar las cosas es parte de tu esencia.


No eres la única creación del espíritu primigenio del agua, pero si su única hija, por eso tendrás el don de manejar el agua a tu voluntad, incluso la que habite al interior de los seres vivos, y este poder se duplicará en cada uno de tus descendientes: tú y ellos tendrán el dominio completo sobre el agua y sus manifestaciones, las cuales sólo se rehusaran a obedecer por la orden de un isgur del agua de generación más baja, y será la manifestación del agua libre de seguir la orden que más le guste cuando se opongan las órdenes de dos isgur del agua de la misma generación.


Amarás y odiarás intensamente al fuego, pues es tu opuesto, por eso intentarás anularlo o complementarlo, jamás mezclarte con él.


Con el aire tendrás una relación semejante, no comparte el amor por la tierra y en su corazón están en primer lugar los seres que buscan dominar al fuego, a los que tu amas en forma gaseosa, pues en su afán de progreso olvidan respetar la vida y la naturaleza. En ocasiones tendrás que luchar contra el.


La tierra y tú serán grandes amigos, hasta el océano más profundo tiene fondo, además ambos nutren la vida para que sea posible, pues, como vivir sin alimento o bebida. Pero en algunas ocasiones se enfrentaran, pues tú deseas que dominen los seres acuáticos y ella que lo hagan los terrestres.


Tu y tus descendientas amarán los viajes y la actuación, pues es de tu esencia mudar de formas y lugares-.


Eso dijo en la edad de los orígenes el creador de mundos a Gusara, primera isgur del linaje del agua.


VIII. EOSGUF


- Te llamarás Eosguf que quiere decir el que alimenta y también finaliza la vida, pues el calor que emanas alimenta la vida, pero en demasía, ese mismo calor, la transforma en cenizas.


Tres colores te conforman y dividen, esa trinidad es tu esencia y deberás aprender a cual de ellos debes dejar obrar en cada situación y cuando a los tres, pues las diferencias de tu ser no se repelen, se puede ser a la vez niño, guerrero y sabio pero no siempre podrán estar los tres de acuerdo.


Cada uno de los seres que te conforman tendrá un nombre: Eosgufoñin, el niño, Eosgufil, el guerrero y Eosgufna, el sabio. Cada uno podrá obrar independientemente, pero aunque tres siempre serán uno.


El niño que te habita y sus descendientes amaran de la misma forma que ama Arreit, por eso amarán intensamente lo que directamente de la tierra se nutre. En segundo lugar amarán a los seres vivos que adapten sus necesidades al entorno natural, en especial aquellos que hagan de plantas y árboles su hogar. En tercer lugar amarán a los seres vivos que adaptan el entorno natural a sus necesidades. Les amarán con un amor tibio y condicionado.


El guerrero que te habita y sus descendientes amarán a los guerreros, sin importar su origen.


El sabio que te habita y sus descendiente tenderán a amar en primer lugar a los seres vivos que adapten el entorno a sus necesidades, pues estos son los que más ansían y necesitan el conocimiento. En segundo lugar a los seres vivos que adaptan sus necesidades al entorno natural, ya que su conocimiento por lo general es más simple, y poseen una tecnología menos avanzada, pero aún en esos lugares se da la sabiduría.


Para ti crearé una luna flotante la cual será llamada Anuleosguf que quiere decir Luna de Eosguf, pues sólo allí podrán reunirse los tres que te conforman sin poner en peligro la vida circundante, pero no será un hogar para los tres que te conforman, sólo un refugio cuando sea necesaria la unión de los tres.


En Anuleosguf estará Oitisna, que quiere decir, lugar de la sabiduría, este será el hogar de Eosgufna y lugar de aprendizaje de aquellos que deseen transitar la senda de la sabiduría, por eso será el sabio en ti el encargado de dirigir el rumbo de tu luna, pues en ella guardará su saber y desde ella estudiará los misterios de Aigam.


También estará en Anuleosguf, Oitisil, el sitio del guerrero, lugar de entrenamiento y aprendizaje para quienes deseen transitar el sendero de la guerra, pero jamás un hogar para los guerreros, pues un guerrero no tiene hogar.


Sólo Eosgufoñin no tendrá allí un sitio para él, vagará por las cuevas subterráneas de Aigam haciéndolas un hogar para aquellos pequeños que hayan perdido el suyo, cuidando que tengan derecho a una infancia. Allí Eosgufoñin y sus pequeños compañeros tendrán la protección y guía de Arreit, pues el primer isgur de la tierra ama esta parte de Eosguf y a los pequeños que le siguen, los cuales, en un futuro, al abandonar las cuevas de la niñez elegirán si tomar la senda de la sabiduría o de la guerra, pues siempre estarán bajo la protección del primer isgur de fuego.


Cada uno de los seres que te conforman tiene su propio espíritu, y por lo tanto el poder de procrear sin mezclar con otro su esencia, pero este procrear tendrá un límite, pues siempre deberás ser tú y los tres que te conforman los más poderosos de su linaje. Al procrear en espíritu el género del ser que surja dependerá de que esencia, la masculina o la femenina, tenga más fuerza, en la parte de tu espíritu que le conforme. El don de procrear de esta manera no será compartido por los descendientes de tus espíritus, si quieren procrear deberán mezclar su esencia entre sí o con con los descendientes de espíritu de otros isgur, siempre y cuando sean de diferente género, y de esa lucha, si ambas esencias sobreviven, surgirá un Ul isgur. Pero si la esencia pertenece al linaje del agua no habrá lucha sino unión, y el Ul isgur que surja tendrá dos almas, dos mentes, dos formas de sentir y un solo cuerpo.


Cuando perezca un hijo de uno de tus tres espíritus, ese espíritu será entonces el dueño de los recuerdos de aquel que en él nació y murió, pero sólo entonces.


Si lo deseas, podrás procrear mezclando la esencia de los espíritus de los tres que te conforman, en ese caso el ser que surja será hijo de tu espíritu.


También podrás procrear mezclando la esencia de uno o varios de tus espíritus con otra esencia, pero no será fácil encontrar una esencia que resista una lucha contra la tuya, en especial si juntas la esencia de dos o tres de los espíritus que te conforman. En caso de que la otra esencia no sobreviva surgirá un hijo de tu espíritu.

Podrás dar forma al fuego y habitarlo con tu esencia cuando así lo necesites, en este caso no surgirá un nuevo ser. El sabio y el guerrero que te habitan usarán continuamente este don, el niño no, pues comparte el sentir de la tierra.


No eres la única creación del espíritu primigenio del fuego, pero si su único hijo, por eso tendrá cada uno de tus espíritus, al igual que sus descendientes, el dominio completo sobre el fuego y sus manifestaciones, y la orden recibida no será obedecida, sólo si es anulada por la orden de un isgur del fuego de generación más baja, y será la manifestación del fuego libre de seguir la orden que más le guste cuando se opongan las órdenes de dos isgur del fuego de la misma generación.


El niño que te habita amará a la tierra, el guerrero a veces la ayudará y a veces la combatirá dependiendo de que guerreros hayan logrado ganar su simpatía y el sabio la mirará con disgusto, no le gusta su romanticismo y deseo de que el entorno no sea modificado, aunque conoce y respeta su sabiduría.


El niño que te habita no simpatizará con el aire, pues sabe no es un buen amigo de la tierra, el sabio será su más grande aliado, pues les une el deseo de saber, y el guerrero a veces le ayudará, y a veces le combatirá, dependiendo de que guerreros hayan logrado ganar su simpatía.


Sólo respecto al agua estarán de acuerdo los sentimientos de los tres que te habitan, la amarás y odiarás con intensidad, pues es tu opuesto, por eso intentarás anularla o complementarla, jamás mezclarte con ella.


El niño que te habita y sus descendientes amarán las sonrisas y los juegos, el calor del hogar y la tranquilidad de la paz, pues en el fuego palpita un amarillo semejante al de la alegría.


El sabio que te habita y sus descendientes amaran el conocimiento y la libertad, pues en el fuego palpita un azul semejante al del horizonte.


El guerrero que te habita y sus descendientes amarán a los guerreros, las armas y el ardor de las batallas, pues en el fuego palpita un rojo semejante al de la sangre.


Eso dijo en la edad de los orígenes el creador de mundos a Eosguf, primer isgur del linaje del fuego.


IX. EL DESPERTAR DE LOS ANGARMAIN


- Ahora es el momento de que mi creación abra los ojos a la vida –


Luego de que el creador de mundos pronunciara estas palabras, cientos de rayos comenzaron a surgir de su ser, para luego recorrer Aigam en busca de los angarmain. Y la completud de los angarmain fue hecha pedazos, los rayos los convirtieron en cientos, miles, millones de fragmentos.


En su afán de permanecer en el estado de completud los trozos se fundían unos con otros, pero el esfuerzo era vano, ninguno de los angarmain tocados por los rayos pudo permanecer completo, y cada fragmento poseía un vacío interior, y el aliento de vida, presente en cada fragmento, tuvo donde habitar, así surgieron a la vida los Isrot aerc que significa: los hijos del dios creador.


Los isgur primigenios del agua, el fuego, el aire y el viento observaban curiosos aquel despertar de la vida.


Eria y Eosgufna observaban fascinados, las manifestaciones del viento fueron llamadas y se les ordenó dispersar los fragmentos y luego juntarlos en forma aleatoria para obtener la mayor cantidad de seres posibles.


Arreit se sintió impotente en su deseo de proteger a aquellos seres que surgían a la vida, así que pidió a Gusara cuidará de aquellos que por su esencia acuática no pudieran vivir fuera de ella, la isgur del agua llamó en su ayuda a las manifestaciones del agua, fue así como los ríos y los mares se llenaron de seres vivos.


Mientras tanto, y con ayuda de Eosgufoñin, Arreit comenzó a buscar a los seres más débiles para protegerlos, el isgur de la tierra les buscaba lugares para habitar y la forma infantil del isgur del fuego les calentaba con ternura.


Fue esta la primer primavera que se vivió en aigam, la vida se abrió como una flor de millones de pétalos.


Pero fue voluntad del dios niño que no todos los angarmain fueran tocados por sus rayos. Sólo él sabe donde se ocultan y el inmenso poder escondido dentro de aquellos que no fueron divididos.


X. LA LLEGADA DE LOS SOÑADORES


Pero aquellos seres eran más hijos del azar que del Dios Niño, así que este decidió hacer una nueva creación. Tomó un trozo de barro: mezcla de tierra y agua, lo endureció con el calor del fuego y el soplo del aire y luego creo una docena de seres.


- He aquí seres a mi imagen y semejanza, como yo soy imagen y semejanza de un creador anterior, les conoceréis por tres nombres: hombres llamareis a los que tienen género masculino, mujer a los que tienen género femenino y a la unión de ambos la llamareis humanidad.


Hombre, mujer, humano, sólo estos seres no tienen un nombre en aiorgamnes pues las palabras para llamarlos provienen de una lengua más antigua que mi propia existencia.


He aquí completa mi creación.


Vosotros isgur tenéis el poder de dioses y demonios.


Vosotros seres inferiores, hijos de los angarmain y el azar, estaréis subordinados a los isgur.


Pero a estos últimos que he creado, vosotros Isgur jamás podréis dominar completamente, pues tienen la forma que yo tendría si en vez de Dios fuera un habitante de Aigam.


Por eso sólo vosotros, humanidad, tendréis la capacidad de soñar, ni siquiera Aorñosda y Dadilaer pueden soñar aunque habiten los sueños, y por eso solo vosotros, humanidad, podréis desplazarte por las diferentes realidades.


El sueño de la creación está casi completo, pues han llegado los soñadores.


XI. FINALIZA LA EDAD DE LOS ORÍGENES


- Ha llegado el momento de partir, el reloj pronto marcará la hora exacta del final de la edad de los orígenes, y ya no será necesaria la presencia de un creador, pues toda creación se recrea a sí misma bajo el don del libre albedrío. Sólo las leyes instauradas por medio de las palabras creadoras serán límite, fuera de eso la creación y sus seres podrán hacer todo aquello que no sea imposible, e incluso podrá darse que la voluntad de un ser, en excepcionales ocasiones, pueda ir en contra de las mismas leyes instauradas haciendo posible lo que no debería serlo.


Y cuando el creador ya no es necesario, es la hora del cronista.


Su nombre será Onaicna que quiere decir ser lleno de sabiduría. Será el guardián de la torre del vigía, y mientras habité la torre y sea el cronista de Aigam mi mirada no abandonará el mundo por mi creado, si algún día se marcha, eso implicará que mi mirada abandona Aigam al arbitrio de otros dioses o seres superiores. –


Estas fueron las últimas palabras que dijo en la edad de los orígenes el creador de mundos, luego abandonó para siempre a Aigam y en el mismo momento en que desapareció una gigantesca torre surgió en el lugar donde había estado y un hombre anciano asomó desde las almenas, algo en él recordaba al Creador de Mundos, y los isgur, y los seres inferiores recordaron cómo al crear a los humanos el Dios Niño había afirmado que esa sería su forma si en vez de ser Dios fuera un habitante de Aigam, y comprendieron que en Onaicna y en todos los humanos hay algo de divino.

viernes, 6 de abril de 2012

LA PRIMERA EDAD

EL PRIMER DÍA DESPUÉS DE LA CREACIÓN

Por un momento todo fue confusión, luego todas las miradas y esperanzas se dirigieron a la Torre del Vigía, Eosgufna y Eria fueron los primeros en vencer la inercia y acercarse a ella. Al tocar sus puertas se abrieron y ante la mirada de los demás penetraron en ella, minutos después volvieron a salir.

- Es sólo un cronista; No tiene repuestas, sólo preguntas; No opina, sólo observa; No enseña, sólo aprende; Conoce nuestro pasado y presente, pero ignora por completo nuestro futuro; Lo único que puede hacer por nosotros es repetir las palabras de cuando fuimos creados, ellas deberán ser la brújula que nos oriente.

Dadilaer y Aorñosda sonrieron, y luego tomados de la mano se desvanecieron, pues su morada estaba en los sueños.

Arreit y Eosgufoñin continuaron en su tarea de proteger a los seres más débiles, y con sorpresa descubrieron que los más débiles no estaban entre los seres inferiores sino que eran los doce seres humanos, no sólo porque aún eran unos cachorros, sino porque su capacidad de sobrevivir en forma autónoma era más débil que la de los cachorros de las otras especies, para ser más exactos se podría decir que no existía.

Eria extendió sus alas y voló hasta Anulonteiv, desde allí comenzó a observar y a aprender.

Semejante hizo Eosgufna, calentó su cuerpo para hacerlo más ligero que el aire y flotó hasta Anuleosguf, pues era hora de preparar Oitsina, su hogar, y desde allí observar y aprender.

Eosgufil miraba Aigam con extrañeza, la guerra no era más que una palabra y él, el fuego guerrero, se sentía fuera de sitio, entonces escuchó un rugido, un depredador había caído sobre su presa, la batalla por la vida ya había iniciado y el guerrero sonrió, comprendió que aún en tiempos de paz el mundo era una continua lucha, la cacería le permitiría ejercitarse en el manejo de las armas y perfeccionar las técnicas de la guerra, un rugido salió de su garganta mientras corría raudo a buscar víctimas para su sed de lucha.

Gusara por su parte comenzó a fluir, su hogar era el cielo, el mundo y el inframundo, su placer era viajar y transformarse, no se detendría hasta haber recorrido a Aigam por completo, fragmentó su cuerpo y su ser habitó cada gota de agua para así poder tener conciencia de los diversos viajes de cada una de ellas, y como el agua estaba en todas partes su conciencia pudo estar en todas partes de forma simultánea.


EL NOMBRE DE LOS DOCE PRIMEROS

Pronto Arreit y Eosgufoñin se encariñaron con los doce cachorros humanos, no sólo por las palabras del Dios Niño, sino porque su debilidad frente a los demás cachorros obligó a ambos Isgur primigenios a cuidarlos más que a ningún otro ser, y en esa tarea el amor fue creciendo de tal manera que los cuidados se prolongaron aún más allá de la etapa de indefensión

- ¿Cómo los llamaremos? – Fue lo primero que inquieto a los poderosos Isgur y de manera provisional decidieron nombrarles de acuerdo al color de sus cabellos, o de sus ojos.

A la pareja de niños pelirrojos, ojos café oscuro y piel del color del bronce, los llamaron Fogoso y Sanguínea.

A la pareja de niños rubios, y piel amarilla, los llamaron Dorado y Luminosa. Pero sus ojos no eran del mismo color, Luminosa los tenía del color del cielo cuando ni una sola nube lo empaña, en cambio los ojos de Dorado eran más oscuros que una noche sin luna y sin estrellas.

A la pareja de niños de cabello blanco, y piel casi transparente, los llamaron Hidro y Láctea. Pero sus ojos no eran del mismo color, Hidro tenía los ojos teñidos del color del mar, Láctea negros, pero con pequeñas chispas de luz, que recordaban una noche sin luna, iluminada por el resplandor de unas cuantas estrellas.

A la pareja de niños de cabello azul y piel canela, los llamaron Celeste y Acuática. Pero sus ojos no eran del mismo color, los ojos de Celeste eran de un gris oscuro semejante al de las nubes cargadas de agua, los ojos de Acuática eran de color verde agua y como el agua parecían cambiar de tonalidad dependiendo el reflejo de la luz.

A la pareja de niños de cabellos y ojos verdes, y piel terracota los llamaron Verdor y Arbórea.

A la pareja de niños de piel, ojos y cabellos negros, los llamaron Oscura y Nocturno.

Y los niños se acostumbraron a aquellos nombres, y los Isgur a llamarlos así, de esta manera comenzó a escribirse el destino de los 12 primeros.

Pero no sólo Eosgufoñin y Arreit se interesaban por los doce humanos, los otros isgur no olvidaban su carácter casi divino y buscaban ganarse su simpatía.


ISGUR

NIÑOS

Arreit y Eosgufoñin

Verdor y Arbórea

Eria y Eosgufna

Celeste y luminosa

Gusara

Acuática e Hidro

Eosgufil

Fogoso y Sanguínea

Aorñosda

Láctea y nocturno

Dadilaer

Dorado y Oscura

VERDOR Y ABÓREA

De todos los humanos, Verdor y Arbórea fueron desde un principio, los preferidos de Arreit. El verde de sus ojos y cabellos recordaban, al isgur de la tierra, el verde de los bosques, y los dos pequeños pronto correspondieron a su preferencia.

Arreit les educó entonces en el conocimiento de los bosques, en especial la flora y los animales que habitan en ella, tales como pájaros, ardillas y algunos insectos.

En poco tiempo el bosque se convirtió en su amada, todos los seres del bosque les protegían, y cuando apenas habían dado sus primeros pasos y se acercaron a un árbol, este, aunque fuera en contra de su esencia, por el poder del amor fue capaz de mover sus ramas, y así ayudarle a los pequeños a subir a él. El milagro se repitió con cada árbol que Verdor y Arbórea quisieron escalar, de esta manera el bosque alrededor de la caverna se convirtió en adiveksob, el bosque vivo, y los árboles deseosos de hablar con los niños aprendieron a mover sus ramas de tal manera que al acariciar el viento surgieran extraños sonidos, los pequeños aprendieron a interpretarlos y ese fue el origen del sobones, palabras del bosque, el lenguaje menos conocido de aigam, sólo dominado por un pequeño grupo de elegidos, todos descendientes de Verdor y Arbórea, salvo los ilzarf, guerreros de la verdad, pues Gluzarf, lider de este grupo y único de ellos descendiente de Verdor y Arbórea, enseñó a sus amigos el extraño lenguaje.

Mientras Verdor y Arbórea crecían, comenzó a formarse en el claro más grande del bosque vivo el primer poblado de Aigam: Oitisaf, que significa lugar del amor. Fue surgiendo lentamente, sin que nada ni nadie lo hubiera buscado. Los más diversos animales, atraídos por los jóvenes de los verdes cabellos comenzaron a construir sus hogares allí. Los árboles se llenaron de nidos, la tierra de madrigueras y las cuevas aledañas fueron todas habitadas.

No sólo estaban los animales. Arreit, entusiasmado, jugaba durante horas creando seres de barro. Verdor y Arbórea le daban ideas para que creara seres que fueran mezcla de los seres ya existentes: serpientes con alas, águilas del tamaño de un elefante gigantesco, anfibios con alas retráctiles, habitantes del agua, la tierra y el aire.

Por todos lados la vida surgía, los animales se amaban, y Verdor y Arbórea comenzaron a sentir el deseo de dar vida, y unieron sus cuerpos para amarse de todas las animales maneras imaginables.

Un día, Arbórea observó como un gato hambriento se acercaba sigilosamente a una pequeña ave. Rápidamente se abalanzó sobre el gato, salvando el ave del peligro. Luego hablo con Verdor y todos los seres fueron convocados. Fue una larga discusión, pero al final Verdor y Arbórea lograron que todos los seres vivos presentes en Oitisaf se comprometieran con que dentro de los límites del poblado ni la más leve agresión sería permitida. Cualquier conflicto debería ser solucionado mediante el diálogo, y de parecer imposible un acuerdo: Verdor, Arbórea y Arreit se encargarían de buscar una solución.

Los depredadores se comprometieron a establecer fuera de Oitisaf sus cotos de caza. Tan sólo podrían guardar en sus guaridas y hogares los cuerpos de las presas fuera de allí obtenidas.

Este hecho hizo que Oitisaf comenzará a poblarse aún más, los animales viejos y débiles, descubrieron un refugio para poder prolongar su vida. Y Oitisaf ganó con esto, pues eran seres débiles, pero sabios. Los años habían debilitado su cuerpo y fortalecido su mente.

Y las creaciones de barro se aparearon con los seres inferiores, y surgieron nuevos seres, productos de nuevos cruces.

Pronto Arbórea tuvo su primer hijo, y le siguieron muchos otros

CELESTE Y LUMINOSA

El cielo y el sol recordaban a Luminosa el color de sus ojos y cabellos. Los ojos y cabellos de Celeste se asemejaban al cielo, con nubes o sin nubes, por eso tomaron la costumbre de mirar al cielo y esto sembró, primero en sus miradas y luego en todo su cuerpo el deseo de tener alas, y como no las poseían comenzaron a frecuentar los altos riscos, más altos que los árboles y allí aprendieron a dominar el arte de escalar aún con más habilidad que Verdor y Arbórea.

En estas excursiones conocieron a Eria y el amor por las alturas los unió en un principio, luego compartieron el amor por el conocimiento pues el isgur del viento sembró en ellos el deseo del saber y este amor por el conocimiento les llevó a entablar amistad con Eosgufna, y a la par que el amor por el conocimiento , surgió el amor por el canto y la poesía.

Y los vientos fueron convocados…

- Deseo que ustedes sean las alas con las cuales Celeste y Luminosa han soñado. Dijo Eria mientras dirigía su mirada a los dos jóvenes y ellos no lo pensaron ni un segundo, aunque en ese momento Anulonteiv volaba a gran altura saltaron hacía la tierra, y los vientos los rodearon, no sólo para sostenerlos sino para ser sus alas, al principio no fue sencillo, pero hora a hora, día a día, los vientos aprendieron a interpretar los movimientos de cada parte de esos cuerpos, y los cuerpos aprendieron a moverse de la forma más clara para los vientos, al final podían volar con la velocidad del halcón y el águila, o como el colibrí flotar inmóviles en el cielo.

El día en que hicieron el amor por primera vez, en medio de la pasión olvidaron su poder, pero no así los vientos y mientras sus cuerpos se unían, los vientos los levaban de un lugar a otro, fue así que sin saberlo ejecutaron la más hermosa y erótica danza aérea que el universo halla contemplado.

ACUÁTICA E HIDRO

La voz del arroyo era para acuática e Hidro la esencia de la belleza, cada día el sol al despertar los encontraba sumergidos en sus aguas, luego salían del arroyo y emprendían el camino.

Cada día buscaban conocer algo nuevo, pero no era el deseo de entender y acumular conocimiento lo que animaba su alma, mientras Celeste y Luminosa observaban que comían los distintos animales. Acuática e Hidro probaban aquella comida y jugaban a ser el animal que observaban, y ese mismo deseo de sentir todo lo que los otros seres sentían les hacía inconstantes.

En un mismo día podían ser ardilla, cangrejo y lobo, su capacidad de imitar a los seres era asombrosa, hasta el punto que Celeste, Luminosa, Eosgufna y Eria les buscaban ha menudo, pues observándoles imitar a un animal era posible aprender más sobre este que mirando al animal mismo, pero había que tener cuidado, realidad e imaginación se mezclaban en su forma de representar pudiendo llevar a los observadores a conocimientos errados.

Y un día observaron dos animales copulando, y comenzaron a imitarlo, pero de repente pararon al descubrir ese caudal de nuevas sensaciones que se apoderaba de sus cuerpos, e hicieron el amor de una forma animal y extraña.

FOGOSO Y SANGUÍNEA

Fueron los primeros en sufrir las reprimendas de Arreit, siempre estaban buscando reñir, por cualquier tontería incitaban a sus hermanos a la lucha, pero estos rápidamente comprendieron el juego y decidieron no participar en él, no sólo porque era agotador sino porque siempre salían derrotados.

Debido a esto terminaron riñendo entre sí, ambos sabían que era el placer de la contienda lo que los incitaba, así que no buscaban excusas.

Sus luchas podían durar días y no paraban hasta que uno de los dos mordiera el polvo, entonces escapaban rápidamente, buscaban la soledad y allí reconstruían la contienda y reflexionaban hasta encontrar el porque del resultado de ella, luego observaban los animales, en especial a los depredadores, con el ánimo de perfeccionar sus técnicas para después enfrentarse de nuevo el uno con el otro.

Pero un día, luchando cuerpo a cuerpo sintieron algo extraño, un sentimiento nuevo, con una intensidad mayor que la de la lucha, ese día sus labios se unieron y luego de ese momento, fugaz en el tiempo, eterno en el recuerdo, no supieron que hacer, las manos sabían luchar más no crear caricias.

Los grandes guerreros aprendieron a huir, y aunque el deseo de enfrentarse era grande, el miedo a ese extraño sentimiento era aún mayor.

La soledad hubiera sido su destino, pues los guerreros son los seres más cobardes cuando hay lucha mas no batalla, pero su destino era otro.

Una mañana al salir a cazar, pobre sustituto de la contienda, observaron en el cielo a Celeste y Luminosa uniendo sus cuerpos, meciéndose en el aire, y el deseo desgarró al miedo, cortó sus cabezas de un sólo zarpazo para que no pudieran seguir duplicándose, aunque, cómo la hidra, sobrevivió un vestigio que permitiría al miedo volver a renacer, pero eso seria luego, al menos momentáneamente había sido silenciado.

Esa noche se convirtieron en artífices de caricias, pero la ternura no silencio la violencia, los labios besaron pero también mordieron casi hasta desgarrar; las manos acariciaron, pero las uñas dejaron surcos sanguinolentos en la piel del otro, y se penetraron con tal violencia que al final de todo, encontraron a sus cuerpos habitados por un dolor mayor que el que quedaba después de la más sangrienta de sus contiendas.

LACTEA Y NOCTURNO

Entre los doce primeros Láctea y nocturno siempre fueron considerados seres melancólicos y extraños, nunca accedieron a luchar con Fogoso y Sanguínea y nunca mostraron curiosidad por conocer acerca de lo que les rodeaba, tal parecía que sólo dos cosas les interesaba en el mundo: soñar y hablar entre ellos dos de lo soñado, y un buen día se levantaron, tomaron sus cosas y emprendieron camino hasta la torre del vigía, Onaicna les abrió las puertas:

- Los esperaba, Aorñosda me avisó de su llegada.

Y el cronista enseñó a los dos jóvenes el arte de la escritura para que así ellos pudieran conservar el recuerdo de sus viajes por los mundos distantes, pues los sueños de los dos jóvenes eran siempre sueños verdaderos, es decir que sus almas tenían el don de recorrer durante el sueño mundos, galaxias y universos distantes y aprender de esos otros mundos. Incluso pudieron llegar en sus viajes a un mundo donde el dios niño era sólo un hombre solitario soñando a Aigam, y sonrieron pues conocían a través de los sueños un universo donde un ser solitario soñaba el universo donde el dios niño existía. Y la sabiduría que obtenían en cada uno de sus viajes era cada vez mayor, por eso comprendieron que no pasaría mucho tiempo antes de que naciera la guerra.

Aorñosda se convirtió en su guía, y la primera y única isgur del sueño les llamo hijos en su corazón y por ser los primeros a los cuales dio ese nombre decidió nunca silenciar sus recuerdos, arriesgándose con ello a fallar su misión de vida: impedir que los conocimientos de los otros mundos lleguen antes o después del momento indicado.

Y en medio de sus viajes maduraron al amor, y un día fundieron sus cuerpos, pues era hora de conjugar sus esencias y que nuevos seres surgieran a la vida. Pero ese fundirse de cuerpos no se limitó a ellos dos: Dorado y Oscura terminaron siendo partícipes de los fuegos sexuales y pronto las dos fundadoras del sueño verdadero sintieron su vientre llenarse de vida, sin saber si la esencia provenía de Dorado y Nocturno.

DORADO Y OSCURA

Dorado y Oscura se sentían ávidos de escuchar y de imaginar, cuando llegaba la noche los demás primeros, menos Láctea y Nocturno, se hacían alrededor de ellos y los dos comenzaban a narrar historias en las cuales la fantasía era una máscara detrás de la cual siempre asomaba el rostro de la verdad.


Incluso los isgur gustaban de escuchar sus historias, razón por la cual no era extraño ver como en las noches Anulonteiv y Anuleosguf flotaban sobre las cuevas de la infancia.


Fue así que terminaron haciéndose amigos de Eria y Eosgufna, y estos les enseñaron el arte de la escritura, pero el entusiasmo inicial se fue enfriando: los dos jóvenes querían saber sólo por el deseo de saber, lo único que querían era atrapar la verdad y transmitirla a través de historias, así que un día Eria y Eosgufna montaron cada uno en su luna flotante y se alejaron, esa misma noche y a través de los sueños Dadilaer se les presentó y les pidió fueran los hijos de su corazón, ya que el era el guardián del conocimiento y ellos unos enamorados del conocimiento por si mismo, no como una herramienta para transformar el mundo, Dorado y Oscura aceptaron y abandonaron las cuevas de la infancia para marcharse a vivir a la Torre del Vigía, allí se encontraron con Láctea y Nocturno y por primera vez estos hablaron con ellos, pues como guardianes del conocimientos y protegidos de Dadilaer deberían sistematizar las visiones de los mundos soñados y separar fantasía de realidad, así como las realidades de un mundo respecto a las realidades de otros, fue así como surgió la hermandad del sueño verdadero, del oculto conocimiento.


Láctea y Nocturno encargados de viajar por los diferentes mundos, galaxias y universos que conforman el sueño verdadero, y así alimentar esos otros mundos con la energía de los sueños y traer el conocimiento de ellos. Dorado y Oscura los anfitriones, encargados de recibir a los soñadores y hablar con ellos para hacerles comprender la realidad aigmaniana y establecer nexos, haciendo así posible el regreso de los soñadores y su energía, encargados además de que ningún conocimiento muera en el olvido.