domingo, 8 de mayo de 2011

EL CONCEJO DE LOS ISGURIS

La palabra Isguris quiere decir hijo de un isgur, pero es este un título que implica, no descendencia, sino, haber sido elegido por uno de los seis isgur primigenio para representarle. Fue la primer forma de gobierno establecida en aigam y aún conserva gran parte de su poder originario, en especial por el respaldo mágico que dan los isgur primigenios a las decisiones de sus hijos, y por el poder que tiene cada isguris en forma individual.


Los primeros isguris fueron seleccionados entre los 12 primeros seres humanos. Y aunque la lucha fue sólo entre doce para elegir seis, los doce primeros eran de un poder tan similar que no fue nada fácil para ninguno de ellos ganarse un lugar en esta selecta organización.


Luego de eso la raza humana se propagó y cada vez había que luchar más para poder llegar a ser un Isguris.


Cada año se realiza un torneo mágico, en el mismo los isguris aceptan a cualquier retador que quiera ocupar su lugar y una vez las luchas se han terminado queda ratificado durante un año el derecho a representar a uno de los elementos primigenios dentro del consejo. Entonces comienza la más grande de las luchas entre los seis isgur elegidos.

En una primer ronda cada isguris enfrenta uno a uno a sus cinco contendientes y se eligen a los tres mejores, luego los tres elegidos deben recorrer el laberinto de los elementos, y si los tres sobreviven ganan el derecho a ocupar, según el orden de llegada uno de los tres escaños.


A la hora de decidir el Isguris mayor tiene cinco votos, los dos isguris medios tienen cada uno tres votos y los tres isguris inferiores tiene cada uno dos votos.


Pero existen grandes críticas frente a los isguris, en especial durante la tercera edad pues los zarev les han enfrentado ha menudo, por considerarles una fuerza arcaica que basa su poder en la coacción y no en él consenso, pero el peor golpe se los dio Gluzarf, cuando durante la el final de la primera era y el principio de la segunda se presentó y desafiando las reglas retó a todos los isguris. En principio estos se negaron y como era un isgur, mezcla de la tierra y el aire le dijeron que sólo podía desafiar al isguris de la tierra o al isguris del aire:


- ¿Acaso teneís miedo?


La provocación funcionó, uno a uno los isguris le enfrentaron y uno a uno fueron derrotados.


- Ahora represento a todos los isguris.

- Claro que no – dijo Onaicna, aún debes enfrentar a todo aquel que desee retarte.

- Con amigos así…

- La ley es la ley.


Fueron semanas enteras de lucha, pero al final nadie pudo derrotar a Gluzarf.


- Aún te falta pasar el laberinto de los elementos.

- Así será – respondió Gluzarf y penetró en el laberinto de los elementos.


Le bastaron unos cuantos minutos para atravesar el laberinto, cuando lo normal era que la prueba durará varias horas cuando no días.


- Yo iseria, isgusara, iseoguf, isaorñosda, isdadilaer, isarreit con el poder que me da el representar a cada uno de los elementos en calidad de hijo me opongo a la guerra, la pureza es cuestión de alma no de sangre, ¿Cómo afirmar la inferioridad de los Ulisgur, cuando yo un guerrero entrenado por ellos he logrado derrotar a cuanto guerrero entrenado por un isgur puro se ha animado a enfrentarme.

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