martes, 10 de mayo de 2011

OITISAF

significa lugar del amor, es un poblado y no una ciudad en el sentido que la palabra ciudad o Daduic tiene en Aigam. Pues en Aigam las ciudades son lugares cerrados, a los cuales no es posible entrar fácilmente, y como el significado de su nombre lo indica son creadas para guardar el conocimiento de manera que sólo pueda ser disfrutado por los habitantes de la ciudad. Oitisaf por el contrario es un lugar abierto a todo el que quiera entrar siempre y cuando se respeten sus leyes, en vez de innumerable hileras de casas en Otisaf no existe un sólo tipo de construcción, algunas de sus moradas están construidas sobre los árboles, otras en medio de los árboles como pequeñas cabañas de leñadores, y otras parecen madrigueras. En Oitisaf puedes encontrar los seres más disímiles inimaginables: animales de todas las especies, cachorros humanos, seres de barro creados por Arreit y descendientes de la unión de estos seres de barro con hombres o animales.

Fielmente protegida por Eosgufoñin y por Arreit, fue creada por Verdor y Arborea, sus habitantes humanos son grandes artesanos y herreros. Eosgufil la frecuenta por la calidad de las armas que en ella se produce, pero la guerra está terminantemente prohibida, hasta la más leve agresión a otro ser dentro de los límites de Oitisaf es castigada con la expulsión, incluso los animales saben que no es allí donde deben alimentarse, y es posible ver a un ciervo paciendo al lado de temibles felinos con total tranquilidad.

Sus límites coinciden con los límites de adiveksob, el bosque vivo, siendo además los árboles vivos, después de Arreit y Eosgufoñin, sus más temibles y poderosos guardianes.

En medio del poblado y el bosque se encuentra la entrada a las cavernas de la niñez, las cuales también hacen parte de Oitisaf, hogar de todos los cachorros humanos que por una u otra razón se quedan sin hogar.

Y es que cuando las lágrimas de un cachorro humano tocan la tierra Arreit siente esas lágrimas y la sabiduría que nace de su capacidad infinita de amar le permite saber la razón por la cual han surgido, y si descubre que son fruto del miedo y la soledad, de no tener un lugar en la tierra en el cual sentirse seguro, Arreit convoca a las águilas gigantes que tienen su nido en los árboles más majestuosos de adiveksob, el bosque vivo, y las envía para que vayan por ese pequeño y raudas cumplen su cometido, y las lágrimas del cachorro humano mueren al sentir el placer de volar sobre los lomos de las águilas hacía el hogar más mágico que un niño pueda soñar: las cavernas de la niñez.

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